
Madrid – ECO NOTICIA: Las elecciones bahá’ís operan bajo un silencio administrativo que contrasta drásticamente con el estrépito de la política tradicional. En comunidades de todo el planeta, este sistema prescinde de candidatos, promesas y campañas, buscando una forma de liderazgo basada estrictamente en la ética y el servicio. ¿Cómo logra una comunidad global coordinar sus asuntos sin que nadie pida el voto de los demás?
Las elecciones bahá’ís y su estructura local
La base de este orden administrativo comienza en las localidades. A diferencia de otros sistemas, las elecciones bahá’ís de nivel local se celebran anualmente durante el primer día del festival de Ridván. En esta fecha, los miembros de cada ciudad se reúnen en una atmósfera de reflexión para elegir a los nueve integrantes de su Asamblea Espiritual Local.
En la práctica, este sistema se aplica de forma coherente en comunidades de todo el mundo. El votante, en la intimidad de su conciencia, escribe los nombres de quienes considera que poseen las mejores cualidades morales y capacidad de gestión. Es una práctica que busca eliminar el ego del proceso, evitando que la ambición personal influya en la elección.
No existen las listas ni los partidos. Según lo que ha podido observar el equipo de ECO NOTICIA, este modelo fomenta una cohesión social notable. Al no haber competencia, se reducen las fricciones típicas de los procesos electorales donde la victoria de unos supone la derrota de otros.
El camino hacia la Casa Universal de Justicia en las elecciones bahá’ís
El proceso administrativo no se detiene en lo local, sino que se eleva de forma piramidal. Las asambleas locales eligen delegados para una convención nacional, donde se vota a la Asamblea Espiritual Nacional. Este cuerpo coordina los asuntos de la comunidad en todo un país, manteniendo una comunicación constante con las bases.
Sin embargo, el punto culminante ocurre cada cinco años con la elección de la Casa Universal de Justicia. Para este evento, los miembros de todas las Asambleas Nacionales del mundo se convierten en electores. Estos delegados se reúnen en el Centro Mundial Bahá’í en Haifa, para elegir de forma secreta a los nueve miembros que compondrán este consejo internacional.
Es importante notar que, aunque las mujeres son elegibles para todos los niveles locales y nacionales, la membresía en este cuerpo internacional específico está reservada a los hombres. Esta disposición se mantiene según la interpretación actual de los textos bahá’ís fundacionales, siendo un punto de identidad administrativa dentro de su fe.
La consulta como motor del orden administrativo
Lo que realmente diferencia a este modelo es cómo se toman las decisiones una vez finalizado el proceso de las elecciones bahá’ís.El principio central que sostiene toda la administración es la “consulta”, un método colectivo de toma de decisiones basado en el diálogo, la reflexión compartida y la búsqueda conjunta de soluciones sin imposición individual.
El objetivo es que la idea sea más importante que quien la propone. Si un miembro sugiere algo, la propuesta pasa a ser propiedad del grupo. Todos trabajan para pulirla o descartarla sin que haya ataques personales. Esta estructura busca evitar los grupos de presión que suelen distorsionar la toma de decisiones en otros ámbitos sociales.
Este enfoque hace que la administración sea más deliberativa que otros sistemas de decisión rápida. Aunque el proceso puede requerir más tiempo, el resultado suele ser una política más sólida y representativa. El respeto por la opinión ajena es la base sobre la cual se construye la unidad de la comunidad.
Evolución histórica y principios de servicio
Este sistema no surgió de forma espontánea, sino que es el resultado de una evolución histórica que comenzó en el siglo XIX. Mientras que Bahá’u’lláh estableció el principio de la «Consulta», fue Shoghi Effendi quien organizó meticulosamente la estructura administrativa moderna entre 1921 y 1957.
El sistema fue diseñado para que el cambio y la renovación fueran constantes. Se busca dar oportunidad a todos los miembros de servir a la comunidad. Sin embargo, en la práctica, se observa que en algunas regiones ciertos nombres se repiten durante años, un fenómeno que la comunidad analiza para asegurar que surjan nuevas capacidades y talentos.
En definitiva, las elecciones bahá’ís ofrecen una visión de lo que podría ser la gobernanza si se eliminara el deseo de poder personal. Es un modelo que, aunque interno de una comunidad religiosa, plantea preguntas válidas sobre la posibilidad de colaborar sin competir por el control.
¿Cuándo se celebran exactamente las elecciones locales?
Se llevan a cabo anualmente, coincidiendo con el primer día del festival de Ridván, que habitualmente se celebra a finales de abril.
¿Quiénes son los electores de la Casa Universal de Justicia?
El cuerpo electoral está compuesto exclusivamente por los miembros de todas las Asambleas Espirituales Nacionales del mundo en el momento de la elección.
¿Existen partidos o facciones dentro de este sistema?
No, el sistema bahá’í prohíbe estrictamente la formación de partidos, bloques o cualquier tipo de organización interna que busque influir en el voto de los demás.
¿Qué sucede si un miembro quiere renunciar a su cargo?
Aunque la elección es un deber, los miembros pueden solicitar la renuncia por motivos de salud o fuerza mayor, pero siempre se les anima a ver el cargo como un servicio.
La ausencia de ruido electoral permite que este proceso se viva como un acto de servicio comunitario en lugar de una lucha por el poder.
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