Alimentos que necesitan refrigeración y alimentos que pueden conservarse fuera de la nevera

Qué alimentos necesitan realmente refrigeración y cuáles pueden conservarse fuera de la nevera

SEVILLA –ECO NOTICIA: Alimentos que necesitan refrigeración: cuáles deben ir en la nevera

Alimentos que necesitan refrigeración no siempre son tan fáciles de identificar como parece. Algunos productos frescos necesitan frío desde que se compran hasta que se consumen, mientras que otros pueden permanecer correctamente en la despensa. Carne, pescado, lácteos, sobras, frutas y verduras tienen necesidades diferentes. ¿Qué alimentos deben ocupar espacio en la nevera y cuáles pueden quedarse fuera?

Qué productos deben mantenerse refrigerados

Los alimentos más sensibles al deterioro requieren una conservación en frío y no deberían permanecer durante periodos prolongados a temperatura ambiente.

La refrigeración ayuda a ralentizar el crecimiento de determinados microorganismos y permite conservar durante más tiempo las características de los productos que necesitan frío. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda mantener el frigorífico entre 0 y 5 grados centígrados.

Entre los alimentos que requieren mayor atención se encuentran la carne, las aves, la carne picada y el pescado. También necesitan condiciones específicas de conservación la leche y determinados productos lácteos.

Las preparaciones elaboradas con ingredientes que requieren refrigeración también deben mantenerse en frío. Lo mismo ocurre con frutas y verduras que ya han sido cortadas o peladas.

Desde la compra hasta su almacenamiento en casa, la carne, el pescado y determinados lácteos deben trasladarse y guardarse siguiendo las condiciones de conservación correspondientes.

El cuidado de estos alimentos no termina al salir del supermercado: el trayecto hasta el domicilio también debe realizarse procurando mantener las condiciones de frío.

Una vez en casa, conviene guardar cuanto antes los productos que necesitan refrigeración. No resulta recomendable dejarlos durante largos periodos sobre la encimera mientras se realizan otras tareas.

Distribuir cada alimento en la zona adecuada del frigorífico facilita su conservación y ayuda a mantener separados los productos crudos de los que ya están preparados.

Los alimentos cocinados pueden colocarse en las zonas superiores, mientras que la carne, las aves y el pescado crudos deben mantenerse en la parte inferior y dentro de recipientes o envases que eviten posibles goteos.

Carne, pescado y pollo: productos que exigen frío

La carne fresca, el pollo y el pescado forman parte de los alimentos que deben conservarse refrigerados hasta el momento de su preparación.

La carne picada merece especial atención. Debido a sus características, debe permanecer refrigerada hasta que llegue el momento de cocinarla.

Tampoco basta con mirar el alimento para decidir si todavía es seguro. Un producto puede conservar un aspecto aparentemente normal y, aun así, no encontrarse en condiciones adecuadas para el consumo.

La fecha de caducidad que aparece en el envase debe comprobarse antes de consumir determinados alimentos perecederos. En estos productos, respetar la fecha y las condiciones de conservación resulta especialmente importante.

La etiqueta también puede establecer una temperatura concreta o indicar que el alimento debe consumirse después de abrirse en un plazo determinado.

Qué alimentos pueden permanecer fuera del frigorífico

No todos los productos de una compra necesitan ocupar espacio en la nevera.

Arroz, pasta, harinas, legumbres secas y determinadas conservas pueden almacenarse en la despensa cuando el envase y las instrucciones del fabricante así lo permitan.

El lugar elegido debe mantenerse en unas condiciones apropiadas. Una zona seca, fresca y protegida de fuentes directas de calor resulta más adecuada que un espacio húmedo o expuesto al sol.

Las conservas cerradas pueden guardarse normalmente fuera del frigorífico cuando el fabricante no establece una condición diferente.

La situación puede cambiar después de abrir el envase. Si queda parte del contenido, hay que consultar las instrucciones de conservación y comprobar si necesita refrigeración.

Esto significa que un alimento puede tener unas condiciones de almacenamiento antes de abrirlo y otras después.

La información del fabricante debe tener prioridad cuando existen dudas. No todos los productos de una misma categoría presentan exactamente las mismas características.

Alimentos que pueden guardarse en la despensa

El arroz, la pasta y las legumbres secas son algunos de los alimentos que habitualmente pueden permanecer en un armario o despensa.

Las conservas cerradas también pueden mantenerse fuera de la nevera cuando el envase se encuentre en buenas condiciones y no exista una indicación que exija refrigeración.

El aceite tampoco necesita normalmente ocupar espacio dentro del frigorífico. Es preferible conservarlo protegido de la luz y de temperaturas excesivamente altas.

Las patatas y las cebollas también pueden almacenarse fuera de la nevera en condiciones adecuadas.

La clave está en no aplicar la misma regla a todos los alimentos. Las características del producto, su envase y las instrucciones de conservación determinan dónde debe guardarse.

Qué hacer con las frutas y verduras según su estado

Las frutas y verduras requieren una atención diferente según se encuentren enteras, peladas, cortadas o preparadas para consumir.

Una pieza entera no presenta las mismas condiciones de conservación que una fruta ya cortada. Una vez manipulada, cambia la forma en la que debe almacenarse.

Las frutas y verduras cortadas o peladas deben conservarse refrigeradas.

Algunos productos vegetales pueden permanecer fuera de la nevera durante periodos limitados, dependiendo de sus características y de las condiciones ambientales.

Las cebollas y determinados cítricos pueden mantenerse fuera del frigorífico durante un tiempo limitado cuando las condiciones de almacenamiento son apropiadas.

También hay que evitar que las frutas y verduras entren en contacto con carne, pescado o aves crudos. Esta separación ayuda a reducir el riesgo de contaminación cruzada.

Durante la compra, resulta conveniente mantener separados los productos crudos de aquellos que se consumirán directamente.

Huevos, leche, sobras y alimentos cocinados

Los huevos, los productos lácteos y los embutidos deben conservarse siguiendo las instrucciones que aparecen en sus respectivos envases.

La leche requiere especial atención porque no todos los productos presentan las mismas condiciones de almacenamiento. La etiqueta indica si necesita refrigeración y qué temperatura debe mantenerse.

Las comidas preparadas también necesitan una conservación adecuada. Si un alimento cocinado no se va a consumir inmediatamente, debe guardarse en el frigorífico.

Las sobras pueden colocarse en recipientes cerrados para protegerlas y evitar el contacto con otros alimentos.

AESAN recomienda mantener las comidas preparadas refrigeradas y a una temperatura de 5 grados o menos.

Los alimentos cocinados deben permanecer separados de la carne, el pescado y las aves crudos. De esta manera se reduce la posibilidad de que microorganismos presentes en productos sin cocinar lleguen a alimentos listos para comer.

También es conveniente evitar guardar alimentos sin protección dentro del frigorífico. Los recipientes cerrados permiten conservar mejor las preparaciones y mantener el interior del aparato más limpio.

Qué ocurre cuando un alimento permanece demasiado tiempo fuera

La temperatura ambiente puede favorecer la multiplicación de microorganismos en determinados alimentos.

Uno de los problemas es que este proceso no siempre provoca cambios evidentes. El olor, el color o el aspecto de un alimento no permiten determinar por sí solos si sigue siendo seguro.

Por esta razón, no conviene utilizar una pequeña prueba de sabor para comprobar el estado de un alimento que ha permanecido fuera de refrigeración durante demasiado tiempo.

El periodo fuera de la nevera comienza desde que el producto abandona las condiciones de frío. Esto incluye el transporte desde el establecimiento, el tiempo que permanece sobre la encimera y los minutos que pasa en la mesa durante una comida.

Las altas temperaturas ambientales requieren todavía más cuidado con los alimentos perecederos.

Cuando una compra contiene productos refrigerados, lo recomendable es organizarla para que lleguen cuanto antes al frigorífico.

La misma precaución se aplica a las sobras. Si se quiere conservar una preparación para otra comida, debe guardarse en frío después de terminar la comida.

Cómo organizar la nevera para conservar mejor los alimentos

Una distribución ordenada permite separar los productos y facilita encontrar rápidamente aquello que se necesita.

AESAN recomienda mantener el frigorífico entre 0 y 5 grados. Comprobar la temperatura periódicamente permite saber si el aparato está funcionando dentro del intervalo recomendado.

También conviene evitar una acumulación excesiva de alimentos. El aire debe circular correctamente para mantener unas condiciones de temperatura adecuadas.

Una organización práctica puede seguir esta distribución:

  • Parte superior: comidas preparadas y sobras protegidas.
  • Zona central: huevos, lácteos y embutidos.
  • Parte inferior: carne, pescado y aves crudos, dentro de recipientes.
  • Cajones: frutas y verduras.
  • Puerta: bebidas y otros productos cuya etiqueta permita esta ubicación.

Los productos crudos deben estar protegidos para evitar que sus líquidos entren en contacto con alimentos listos para consumir.

Si se produce un derrame, especialmente procedente de carne o pescado, conviene limpiarlo cuanto antes.

La limpieza periódica del frigorífico también ayuda a mantener unas condiciones adecuadas de almacenamiento.

La etiqueta decide cuando existen dudas

Las reglas generales sirven como orientación, pero las instrucciones del envase tienen prioridad.

Una etiqueta puede indicar «conservar refrigerado», establecer una temperatura concreta o señalar que el producto debe mantenerse en frío una vez abierto.

También es importante diferenciar entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.

La fecha de caducidad se utiliza en determinados alimentos perecederos y señala hasta cuándo pueden consumirse de forma segura cuando se han respetado las condiciones de conservación.

La fecha de consumo preferente se relaciona con el periodo durante el cual el alimento mantiene sus propiedades previstas si se ha almacenado correctamente.

Por eso, no deben interpretarse ambas fechas de la misma manera.

El estado del envase también merece atención. Una lata, un tarro o cualquier otro recipiente debe conservarse en buenas condiciones y de acuerdo con las instrucciones correspondientes.

Al final, saber qué alimentos necesitan refrigeración no consiste en meter todos los productos en la nevera. Hay que valorar las características de cada alimento, su estado, el envase, la fecha y las indicaciones del fabricante.

Los productos perecederos requieren especial vigilancia, mientras que muchos alimentos secos y conservas cerradas pueden permanecer en la despensa. Las frutas y verduras necesitan una valoración particular, sobre todo después de cortarlas o pelarlas.

La regla más sencilla es revisar siempre la etiqueta, mantener en frío los alimentos que realmente lo necesitan y evitar que permanezcan innecesariamente a temperatura ambiente.

Fuente oficial

Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)

Preguntas frecuentes

¿Qué temperatura debe tener la nevera?
AESAN recomienda mantener el frigorífico entre 0 y 5 grados centígrados.

¿Todas las frutas deben guardarse en la nevera?
No. Algunas pueden permanecer fuera durante periodos limitados. Las frutas cortadas o peladas deben refrigerarse.

¿Las conservas cerradas necesitan frigorífico?
No necesariamente. Si el fabricante no indica lo contrario, pueden almacenarse fuera de la nevera.

¿Qué hay que hacer con las sobras?
Las comidas que se quieran conservar deben guardarse en el frigorífico y mantenerse protegidas en recipientes adecuados………Más