
CIUDAD – ECO NOTICIA: España será el país más visitado del mundo en 2040, según las previsiones de un estudio elaborado por Deloitte y Google, que sitúa al país por delante de Francia con unos 110 millones de llegadas internacionales al año. El escenario previsto coincide con una etapa de fuerte expansión del turismo mundial, pero también plantea nuevos desafíos para un destino que ya afronta un intenso debate sobre la presión turística, la vivienda y la capacidad de sus principales ciudades y territorios. ¿Qué hay detrás de esta previsión y qué consecuencias tendría para España alcanzar el primer puesto mundial?
España será el país más visitado del mundo con 110 millones de llegadas
El estudio conjunto de Deloitte y Google sobre la transformación del turismo internacional proyecta un importante crecimiento de los desplazamientos internacionales durante las próximas décadas. Entre sus principales previsiones figura el avance de España hasta la primera posición del ranking mundial de destinos.
La estimación sitúa a España en torno a los 110 millones de llegadas internacionales anuales en 2040. Francia, que actualmente encabeza la clasificación, quedaría en segundo lugar con aproximadamente 105 millones.
La diferencia prevista no sería especialmente amplia, pero marcaría un cambio de liderazgo en el mercado turístico internacional. España partiría de una posición ya muy cercana a Francia y con una trayectoria de crecimiento registrada en los últimos datos disponibles.
Francia recibió 102 millones de turistas internacionales en 2025, una cifra récord que le permitió conservar el primer puesto mundial. España, por su parte, contabilizó 96,8 millones de visitantes extranjeros, un 3,2% más que los 94 millones registrados en 2024.
La distancia entre ambos países se situó así en alrededor de cinco millones de visitantes. La previsión para 2040 plantea que España no solo cierre esa diferencia, sino que alcance unos cinco millones de llegadas más que Francia.
El estudio de Deloitte y Google analiza la evolución del turismo durante varias décadas y utiliza modelos predictivos para valorar cómo pueden cambiar los mercados de origen y los destinos hasta 2040. Entre las variables consideradas figuran factores económicos, sociales, demográficos, tecnológicos y geopolíticos.
La investigación no plantea únicamente una competición entre España y Francia. También apunta hacia una transformación del mapa turístico mundial, con una mayor diversificación de los destinos y una reducción progresiva del peso conjunto de los países que tradicionalmente han concentrado una mayor parte de las llegadas internacionales.
El turismo mundial alcanzaría 2.400 millones de viajes
La previsión sobre España forma parte de un escenario mucho más amplio. Deloitte y Google calculan que los viajes internacionales podrían alcanzar alrededor de 2.400 millones en 2040.
El crecimiento supondría una expansión considerable respecto al volumen registrado antes de la pandemia de COVID-19. En 2019, las llegadas internacionales se aproximaron a los 1.500 millones, después de varias décadas de fuerte crecimiento del turismo mundial.
La investigación identifica a Europa como la región que captará el mayor incremento de visitantes internacionales entre 2019 y 2040. El continente sumaría más de 362 millones de turistas adicionales, equivalentes al 38% del aumento mundial previsto.
Asia-Pacífico ocuparía el segundo lugar en crecimiento absoluto, con más de 278 millones de visitantes internacionales adicionales y una participación del 30% en el incremento global.
El estudio también contempla un cambio en la distribución de las llegadas. Los cinco principales destinos mundiales reducirían su cuota conjunta del mercado internacional desde el 30% registrado en 2019 hasta aproximadamente el 20% en 2040.
Eso significa que el crecimiento no quedaría limitado a los grandes destinos tradicionales. Otros países ganarían posiciones y captarían una parte mayor de los desplazamientos internacionales.
España, Francia, Estados Unidos y China continuarían entre los cinco principales destinos. México ascendería hasta la quinta posición, mientras que Italia bajaría al sexto puesto.
Arabia Saudí, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos aparecen asimismo entre los países que podrían incorporarse al grupo de los quince destinos con mayor número de visitantes.
La investigación apunta, en definitiva, a un mercado turístico internacional más fragmentado. Europa mantendría su liderazgo como región receptora, aunque otros mercados crecerían a mayor velocidad y ganarían peso dentro del conjunto mundial.
El Mediterráneo mantiene una posición estratégica
El Mediterráneo aparece entre los grandes espacios turísticos que concentrarán una parte significativa de los viajes internacionales. Deloitte y Google estiman que cuatro grandes grupos de destinos —Mediterráneo, Sudeste Asiático, Nuevo Oriente Medio y Caribe— podrían reunir alrededor del 45% de los viajeros mundiales.
En el caso del Mediterráneo, la previsión contempla un aumento de las llegadas internacionales desde unos 365 millones hasta aproximadamente 495 millones.
España se encuentra directamente vinculada a esa dinámica por su extensa oferta costera, sus ciudades históricas y su presencia en diferentes segmentos del mercado turístico.
La fortaleza del país no depende, por tanto, de un único tipo de destino. Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Málaga conviven con los archipiélagos, las zonas mediterráneas, las ciudades del interior, los territorios rurales y los destinos del norte.
España ya se acerca a las cifras previstas
La proyección para 2040 adquiere especial relevancia al compararla con los resultados turísticos recientes. España alcanzó 96,8 millones de visitantes internacionales en 2025, según los datos de Frontur publicados por el Instituto Nacional de Estadística.
La cifra supuso un crecimiento del 3,2% respecto al año anterior y representó el máximo de la serie histórica. El incremento de visitantes estuvo acompañado además por un aumento todavía mayor del gasto turístico internacional.
Los turistas extranjeros gastaron 134.712 millones de euros en España durante 2025, un 6,8% más que en 2024. El gasto acumulado un año antes había alcanzado 126.282 millones.
Fuente oficial: La Moncloa, datos de turismo internacional de España
La evolución del gasto introduce un elemento importante en el análisis del crecimiento turístico español. El país no solo ha aumentado el número de visitantes, sino también los ingresos asociados al turismo internacional.
Francia, en cambio, registró 743 millones de pernoctaciones de visitantes extranjeros en 2025 y unos ingresos turísticos internacionales de 77.500 millones de euros, según los datos recogidos en el estudio de referencia.
España obtuvo menos visitantes que Francia durante ese periodo, pero el gasto internacional generado en el país fue considerablemente superior.
Estas cifras ayudan a explicar por qué el debate turístico español se centra cada vez más en la calidad y la distribución de la actividad, además del número absoluto de llegadas.
El Gobierno español ha defendido un modelo que busca repartir mejor los flujos turísticos entre diferentes territorios y épocas del año. La estrategia pone el foco en actividades como el turismo cultural, gastronómico, de naturaleza y de interior, además de intentar aumentar la llegada de visitantes fuera de los meses de mayor concentración.
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha utilizado anteriormente la expresión «crecimiento tranquilo» para describir este enfoque.
La idea plantea una diferencia relevante respecto a un modelo basado exclusivamente en incrementar el volumen de visitantes. El objetivo pasa también por conseguir que los beneficios económicos alcancen a más territorios y que la actividad turística no se concentre de forma excesiva en determinadas ciudades, islas o periodos del calendario.
España será el país más visitado del mundo, pero afronta una presión creciente
La posibilidad de alcanzar 110 millones de visitantes anuales también intensifica uno de los principales debates internos del turismo español: cómo gestionar el crecimiento sin aumentar las tensiones que ya existen en algunos destinos.
En los últimos años se han producido protestas contra la masificación turística en lugares como Barcelona, Canarias y Baleares.
Las asociaciones vecinales y colectivos críticos con el turismo han señalado problemas relacionados con el acceso a la vivienda, los alquileres, el transporte, los servicios públicos, los recursos naturales y la concentración de visitantes en determinados barrios y espacios.
El alojamiento turístico ocupa un lugar central en esa discusión. Las administraciones han aplicado diferentes medidas para limitar determinadas modalidades de alquiler y ordenar la actividad en las zonas con mayor presión.
En septiembre de 2025, el Gobierno español anunció que alrededor de 53.000 propiedades saldrían del Registro Único de Arrendamientos Turísticos y de Temporada por no cumplir las condiciones exigidas. Según el Ejecutivo, esos inmuebles podrían destinarse al alquiler residencial permanente.
Barcelona ha adoptado una política especialmente restrictiva. La ciudad prevé no renovar cuando caduquen las licencias de aproximadamente 10.000 apartamentos turísticos, con el objetivo de que esas viviendas puedan volver al mercado residencial.
La capital catalana también ha aplicado medidas sobre el turismo de cruceros. En 2023 redujo de diez a siete el número de cruceros que podían hacer escala en sus instalaciones portuarias centrales durante una misma jornada y ha continuado trabajando en cambios relacionados con la infraestructura destinada a este sector.
Las Baleares también han endurecido las medidas contra el turismo asociado al consumo excesivo de alcohol y las actividades de fiesta, incluidas determinadas restricciones sobre las embarcaciones de ocio.
Málaga, por su parte, ha desarrollado campañas de concienciación dirigidas a los visitantes. Los mensajes difundidos en autobuses, vallas publicitarias y redes sociales reclaman respeto hacia los residentes, reducción del ruido durante la noche y un uso adecuado de los espacios y servicios públicos.
Estas medidas muestran que el debate sobre el turismo ya no se limita a la promoción del destino. Las administraciones también deben gestionar sus efectos sobre la vida cotidiana de las zonas que reciben grandes volúmenes de visitantes.
El reto será repartir mejor los beneficios del turismo
La previsión de Deloitte y Google plantea una oportunidad económica relevante para España. Pasar de los 96,8 millones de visitantes internacionales registrados en 2025 a unos 110 millones anuales supondría un incremento aproximado de 13 millones de llegadas.
Ese crecimiento podría generar una mayor actividad económica en hoteles, restaurantes, transporte, comercio, ocio y otros sectores vinculados directa o indirectamente al turismo.
También podría favorecer a territorios que actualmente reciben una proporción menor de visitantes internacionales si las nuevas tendencias se traducen en una distribución más amplia de los viajes.
Sin embargo, las zonas que ya concentran una elevada actividad turística afrontan una situación diferente. Más visitantes pueden aumentar la presión sobre las viviendas, las carreteras, los aeropuertos, los centros históricos, las playas, los servicios municipales y los recursos naturales.
El propio estudio internacional sitúa la sostenibilidad y el papel de la regulación entre los factores que condicionarán la transformación del sector turístico.
España cuenta con una infraestructura turística extensa, conexiones aéreas internacionales y una oferta que permite combinar destinos urbanos, costeros, insulares, rurales y culturales.
Esa diversidad ofrece margen para distribuir mejor la demanda. Pero el aumento del número total de visitantes no garantiza por sí mismo una distribución equilibrada.
La evolución dependerá de cómo se gestionen los destinos y de la capacidad de las administraciones y empresas para atender a una demanda internacional cada vez mayor.
La previsión de 110 millones de visitantes anuales, por tanto, no representa únicamente una meta estadística. También abre una discusión sobre el modelo turístico que España quiere consolidar.
La carrera con Francia cambia el mapa turístico europeo
Francia parte de una posición de liderazgo y recibió 102 millones de turistas internacionales en 2025. España quedó a unos cinco millones de distancia.
La previsión para 2040 invierte esa situación: 110 millones para España frente a 105 millones para Francia.
La diferencia proyectada es de cinco millones de llegadas, exactamente el volumen que separaba a ambos países en los datos de 2025, aunque en sentido contrario.
El cambio situaría a España en la primera posición mundial y mantendría a Francia entre los principales destinos internacionales.
Estados Unidos y China también conservarían posiciones destacadas, mientras México ganaría terreno y alcanzaría el quinto puesto previsto por el estudio.
Italia, que actualmente forma parte del grupo de grandes destinos europeos, descendería hasta la sexta posición.
El resultado refleja una transformación gradual del mercado turístico. Los destinos consolidados seguirán concentrando un gran volumen de viajeros, pero tendrán que competir con países y regiones que incrementarán su capacidad de atracción durante las próximas décadas.
Para España, el escenario combina una posición de partida especialmente fuerte con un desafío evidente: gestionar el crecimiento sin que el aumento de la actividad turística agrave los problemas que ya afectan a algunos de sus destinos más visitados.
La pregunta ya no es solamente si España puede convertirse en el país con más turistas internacionales del mundo. El verdadero desafío será determinar cómo distribuir ese crecimiento y cómo garantizar que el éxito turístico resulte compatible con las necesidades de quienes viven en los destinos.
Preguntas frecuentes sobre el liderazgo turístico de España
¿Cuántos turistas recibiría España en 2040?
El estudio de Deloitte y Google prevé alrededor de 110 millones de llegadas internacionales anuales.
¿Qué país ocupa actualmente el primer puesto?
Francia registró 102 millones de turistas internacionales en 2025 y mantuvo el liderazgo mundial.
¿Cuántos visitantes recibió España en 2025?
España recibió 96,8 millones de turistas internacionales, un 3,2% más que en 2024.
¿Qué otros países crecerán en el ranking?
México podría subir hasta el quinto puesto, mientras Arabia Saudí, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos podrían entrar entre los quince principales destinos………Más






